En Nicaragua no se puede, gritar, reunir, marchar o demandar porque el régimen Ortega Murillo así lo decidió tras el estallido de 2018. Previo a esta fecha ya existía una línea de control a la libertad de expresión, pues ejecutaban acciones en contra de cualquier concentración.
En una Nicaragua bajo dictadura hacer periodismo es un riesgo para nuestra libertad y vida, por eso nosotras informamos desde el exilio sin siquiera firmar nuestros artículos. Pero también es un riesgo para nuestras fuentes por lo que desde el anonimato, las protegemos. A pesar de este contexto de censura, la equipa de La Lupa no informa sin corroborar, todas nuestras publicaciones han sido previamente contrastadas.