En un contexto marcado por la diferentes crisis que enfrentamos las mujeres nicaragüenses, recordamos con mucha indignación que un día como hoy, 26 de octubre, pero en 2006, el Estado de Nicaragua retrocedió al imponer un marco jurídico de los más restrictivos en materia de derechos de las mujeres, con una reforma al Código Penal, se eliminó el aborto en todas sus causales, generando impactos en la salud y vida de las mujeres.  

En medio de un periodo de campaña electoral, se eliminaron las pocas opciones para que las mujeres y las niñas accedieran a un aborto legal y seguro, si bien entre 1837 al 2006 el aborto estuvo despenalizado en Nicaragua, bajo las tres causales.   

Desde hace 20 años, Nicaragua, junto con El Salvador y Honduras son los tres países centroamericanos que penalizan el aborto y uno de los cinco países de Latinoamérica donde se prohíbe en su totalidad.  

El aborto es un tema polémico, se requiere de debate. La posición oficial de la iglesia católica y la de la buena parte de iglesias evangélicas, es opuesta totalmente al aborto. Pero no es esa la posición de todas las y los nicaragüenses, hay también posiciones diferentes sobre el aborto en otras religiones y en la sociedad. 

Fue en ese momento, que vivimos una de las violaciones a nuestros derechos fundamentales, como es la violación del Estado laico, del cual las mayores perjudicadas somos nosotras las mujeres, los ejemplos más claros los tenemos en las políticas de educación y en las de salud. No hay educación sexual de calidad en los centros escolares porque religiosos se han opuesto siempre a esa educación.

Y aun más grave: el aborto terapéutico esta penalizado en todos los casos: si corre en riesgo la vida de la mujer, si el feto tiene una enfermedad congénita o si el embarazo es producto de una violación, fueron obispos, sacerdotes y pastores quienes en 2006 lograron imponer sus criterios ante la asamblea nacional.  

Un gobierno laico no debe tomar decisiones con los criterios de las jerarquías religiosas más radicales, que se oponen a la interrupción del embarazo. Es por eso que, la legislación que penaliza el aborto en toda circunstancia, no responde al sentir de toda la población. Las leyes son para todes y tienen que basarse a razones científicas y dar respuestas a problemas sociales, especialmente a los de las poblaciones más vulnerables.

El aborto es un problema de salud pública, y la salud es “pública”. Eso significa que es para todo mundo, no solo para los creyentes. 

Las iglesias de todas sus denominaciones tienen la libertad de expresarse sobre sus criterios y posiciones, pero no tienen derecho a imponer esas posiciones a toda la sociedad.  

20 años después… continuamos construyendo una sociedad más justa para las mujeres, por eso las católicas feministas de Nicaragua, desde donde estemos, creemos fielmente que una conciencia laica ayudará a liberar especialmente a las mujeres de esa cárcel ideológica en la que la religión, culturalmente dominada por “hombres” desde hace miles de años ha monopolizado en su interpretación, es decir, se ha dado una lectura de hombres.  

El catolicismo respeta la autonomía reproductiva. No dejas de ser católica si abortas. 

Existen en el Código Canónico eximentes (quitan la pena), en el Canon 1323 y atenuantes (disminuyen la pena) en el Canon 1324. Este texto nos evidencia que hay muchas consideraciones para entender por qué una mujer puede tomar la decisión de abortar. A partir de esto, se puede concluir que ni Dios/Diosa ni la Iglesia condenan a las mujeres que abortan, al contrario, hay un Dios/Diosa amorosa que entiende y acompaña estas decisiones. 

Asimismo, la primera carta de Juan afirma: “en el amor no hay temor, sino que el amor perfecto expulsa el temor” (1 Juan 4,18), lo que permite comprender que una relación auténtica con Dios/Diosa no se sostiene en el miedo ni en la culpa, sino en el amor que libera. 

Afirmar los derechos sexuales y reproductivos es afirmar la vida en su integralidad. Es reconocer que decidir sobre el propio cuerpo y el proyecto de vida es parte del camino hacia una justicia más profunda, donde nuestras creencias religiosas acompañan y no condenan (Red CDD, 2026). 

Fiel creyentes en la libertad de conciencia y en el derecho a decidir, hoy alzamos nuestras voces por la despenalización y legalización del aborto, afirmando el derecho de las mujeres a servicios de aborto seguro y gratuito como un derecho humano. 

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La autora es una feminista católica exiliada por la persecusión en Nicaragua.

RED CDD (2026) Argumentario: Narrativas que liberan, argumentos que desculpabilizan.

Recuperado de https://redcatolicas.org/2026/08/19/prueba/ 

Perfil del autor
La Lupa Feminista

Medio crítico feminista que informa sobre Nicaragua bajo dictadura.